miércoles, diciembre 20, 2006

Parodia

Todo ahogado en parodia como un sistemas de coordenadas en que no pudiérase ya situar al hablante, ubicuo en todos los demás discursos habidos.
O extender esa sospecha hacia todos los discursos: el que habla es un fingidor, etc., etc. O la verdad es una ficción que finge ser verdad cuando es verdadera. La verdad como ficción más excelente. No en el sentido de superlativa fantasía, dígase que rocambolesco despropósito. Sino como una posibilidad de que la verdad se remate como se remata una torre. Por el único camino, sin esperanza. Desde la decepción.

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