viernes, marzo 02, 2007

Plural testigo

Un comercio, bajo su nombre ("Qué le compro?"), aclara que se dedica a "regalos para hombres", lo que nos lleva a alguna nostálgica inquisición: "Señora, yo no soy digno de que me compres estas corbatas..."
Y es que aquí el plural apunta a la calidad, calidad que a veces no excluye el artículo determinado: "Esto es lo que desayunan los hombres", póngasele una sonoridad Sonora.
Y eso que hablamos de número, que no de género, que entonces nos veríamos incursos en la marejada que nos anuncia el clergyman heraldo de los obispos, cuando lamenta que la perspectiva de género haya sustituido a la del sexo (1). Las cosas claras, como en un tripi.
(1) A la ideología del sexo, la del género, más exactamente, y hablando de la educación para la ciudadanía: "La verdad no juega papel alguno. En cambio, el nuevo concepto de homofobia forma parte de los contenidos previstos como enseñanzas mínimas. Bajo tal concepto se esconde una visión de constitución de la persona más ligada a las llamadas orientaciones sexuales que al sexo. De ahí que el sexo, es decir, la identidad de la persona como varón o mujer, sea suplantado por el género precisamente cuando se señalan los criterios según los cuales se evaluará la conciencia moral de los alumnos de secundaria".

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