viernes, agosto 14, 2009

Gramáticas (para una teoría de las teorías veraniegas)

Un lenguaje, uno no lo maneja con la gramática de ese lenguaje, sino con lo que sabe de ella, que es otra gramática cuyas relaciones con aquélla son diversas y, además, variables. Un paso más allá es el que nos lleva a considerar que la gramática de un lenguaje (o las gramáticas equivalentes) son de naturaleza asintótica e inalcanzable. Que para cuando la alcanzamos, el lenguaje es otro.

Tomado de Aravind Bairagarh, The Theory of Grammars Made Flesh, San Diego, Didactic Press, 2009.

jueves, agosto 13, 2009

SF (para una teoría de las teorías veraniegas)

La ciencia ficción nos introduce en suspensiones de lo aceptado que, mediante su combinatoria, acaban regresando a situaciones que se parecen demasiado a lo que conocemos. Al final, las operaciones que se han producido se dejan representar mediante algo parecido a esos cuadrados lógicos que proponían los filósofos medievales.
Porque el destino de la ciencia ficción es más la metafísica que la dialéctica. Incluso allí donde todas las fronteras se borran, están bien presentes los antiguos contornos, los que prevalecerán, según estamos convencidos, después de cerrar el libro.

Tomado de John T. Meadows, Philosophy and Imagination, Chicago, Cup of tea editions, 2006.

miércoles, agosto 12, 2009

Traductores (para una teoría de las teorías veraniegas)

Los metaprogramas de traducción envían el texto que se ha de traducir a varios traductores y luego eligen una traducción. Al principio, tendían a combinar fragmentos de los diversos traductores, los cuales no tenían por qué haber seguido las mismas opciones terminológicas y léxicas. Aunque el resultado era inaceptable, lo era justamente de un análisis y valoración adecuados de las traducciones de cada oración original.
En consecuencia, o el metaprograma elige una traducción y no la altera ni la mezcla, o va equipado con algoritmos y procedimientos para arreglar los desperfectos de la combinación, lo que prácticamente convierte al metaprograma en un programa de traducción.
Lo divertido del caso, si el lector tiene a bien fijarse en ello, es que los fenómenos descritos han sucedido tradicionalmente con traductores (¿o deberíamos decir "metatraductores"?) humanos.

Tomado de Paul Biloxi, Translation and Deception, Mankato, Cacademic Press, 2009.

martes, agosto 11, 2009

Sin palabras (para una teoría de las teorías veraniegas)

Las estrellas fugaces que se esperan en días anunciados del año, como algunas palabras en fechas señaladas: “¡Feliz Navidad!”
Esas son fechas generales y sin acepción de individuo; también están la fechas señaladas de cada uno: algunas previsibles, otras no tanto; hasta el punto de que algunas de las palabras y expresiones que les corresponden a éstas últimas, el interesado no las oye nunca.

Tomado de Luis Cenizo y Mucho, Distribuciones de probabilidad de las palabrotas, Madrid, Prensas de la Universidad Beronesa, 2006.

lunes, agosto 10, 2009

Parábola minimalista (para una teoría de las teorías veraniegas)

Si merge es un matrimonio en el que domina uno, y si en la sociedad de familias que de tales matrimonios resulta, para mandar y no ser mandado se necesitan curiosas configuraciones, entonces move será ir a por tabaco. O a por lana: Para lo interesante que es lo que decimos, todos los conyuges acaban trasquilados.

Tomado de Juan Cabeza Fuera, Analogía y repetición, Barcelona, Libros mirlos, 2009.

domingo, agosto 09, 2009

Nombres no más (para una teoría de las teorías veraniegas)

Hoy me he topado con tres Rois en las televisiones españolas y creo que con poca gente más. Roi creo que es Ruy en gallego, o una versión de Ruy junto con Ruy mismo en gallego. Y Ruy es un Rodrigo ruritano, aunque en esto habrá errores o incompletitudes que el lector sabrá encontrar.
Son les trois rois, que con su rareza estadística nos recuerdan a tantas reuniones en el ámbito de la hostelería, la toponimia y los grandes éxitos de la canción.

sábado, agosto 08, 2009

Narraciones por siempre ignoradas (para una teoría de las teorías veraniegas)

¿Cuál es la probabilidad de que un relato quede sin ser narrado? La cuestión presupone que existe un cierre que afecta a las numerosas - o no tanto- narraciones. ¿Cómo hablar si no de una narración que no ha sido nunca narrada? Si queremos recuperar una mínima racionalidad para el problema, deberemos atender al expresado requerimiento, pero nos faltan mimbres. De donde quizá no esa excesivo saltar a la inanidad de los antrópicos principios.

Lewis Alcindor, No problemo, Los Angeles, Saint Raphael Books, 2006.

viernes, agosto 07, 2009

Los unos y los otros (para una teoría de las teorías veraniegas)

En cualquiera de nuestros pueblos, en un día de fiesta, es fácil distinguir a quien tiene alma de rústico de quien es urbano sin tradiciones campesinas: Mientras aquél vestirá sus mejores galas, éste irá con el descuido de quien no quiere el traje de la jornada laborable en la ciudad y sus oficinas. No queramos pensar qué puede suceder, por cierto, si se incrementa la informalidad del vestir en la clase media; ya tendremos ocasión de verlo si Dios nos da vida.
Pero hay algo más profundo en esto: una concepción de qué es un pueblo, de qué es la vida de sus moradores, y de qué somos nosotros mismos, esto es, cada uno de nosotros según venga de donde venga.

Amando Pijoan y Sáenz de Salazar, Notas para una sociología de los españoles y parte de los extranjeros, Madrid, Ediciones de la CECA, 1969.

jueves, agosto 06, 2009

¿Cuándo pronunció vd. por última vez la palabra “cerbatana”? (para una teoría de las teorías veraniegas)

Es esfuerzo abocadao a la paradoja irresuelta el de elaborar la lista de palabras que hace mucho, y eso cuando hubo un tiempo en que fueron frecuentes de nuestros labios, que no pronunciamos. ¿Qué digo que no pronunciamos? Que no las decimos, que no las usamos, que no pensamos en ellas ni las oímos.
Pero se trata de un esfuerzo que bien nos retribuye porque nos acerca a tiempos misteriosos en que, claramente, yo es otra.
(Aunque rehacer esa lengua que fuïmos nos trae también palabras y modos que no han variado y que nos descubren, en su plétora incesante, la irrelevancia de nuestro trabajo.)

miércoles, agosto 05, 2009

Ciclotómico (para una teoría de las teorías veraniegas)

Cortar un roscón es tarea que requiere de las "complicadas jurisprudencias" de las que hablaba el clásico. En cambio, cortar un roscón no sirve apenas para ilustrar teoría o teorema alguno. Según el científico de la educación Jesse J. Porter, de la Universidad Salle de Mankato, esto es debido a que los roscones no se cortan nunca lateralmente y de forma completa, de modo que se obtengan dos roscones, dicho sea por explicarlo de algún modo. Propone por eso, alternar entre el corte tradicional y este otro con roscas, rosquillas, roscones y calamares a la romana.. Con eso se conseguirían mejores resultados en asignaturas de carácter matemático y también en gimnasia. Se trata, no obstante, de un tema delicado porque en materia de enseñanza no conviene multiplicar el número de roscos.

José Luis del Campo y Peces, Cómo la pedagogía puede mejorar sus plantas, Pozuelo, Magisterio GAláctico, 2007.

martes, agosto 04, 2009

El tercero (para una teoría de las teorías veraniegas)

Supongamos un tercero más poderoso que suministra juegos y estrategias vanas a A y a B. ¿Puede hacerles creer que les ha otorgado, para un juego dado, estrategias infalibles y siempre vencedoras? Supongamos que al don se le acompaña el de una escasa memoria o el de figurar raras explicaciones.
Supongamos que el resultado del juego es más o menos aleatorio y equilibrado. A y B, teorizadores innatos, propenderán a disfrazar el azar, en sus explicaciones, de extrañas interferencias en sus estrategias indiscutibles, de fallos no registrados, de responsabilidades del empedrado.
Luego comenzaría la interacción entre las explicaciones de uno y otro.

Tomado de Martin Van Venn, A Theory of Maims, Amsterdam, Nude, 2009.

lunes, agosto 03, 2009

Empate (para una teoría de las teorías veraniegas)

A domina a B en algunos juegos y B a A en otros. Eligen sus juegos al azar y no hay ventaja para unos juegos ni para los otros. Sin embargo, de vez en cuando se produce el aprendizaje de un juego por parte de A ó B. El resultado obvio es que ya no se trata de un juego para ninguno de los dos. Uno sabe por qué le ganaba siempre el otro y éste ya no puede jugar con aquél.
Ante la expectativa de quedarse sin entretenimiento, A y B apuestan a cuál será el próximo juego que pierda su condición. Se ponen sobre la mesa sus respectivas inteligencias, en un juego simétrico.
Por un lado, un juego como el recién descrito llevaría, en justicia, a devolver todos los pagos habidos. ¿O tal vez no?
Por otro, es posible que haya trampa y que los aprendizajes de uno de ellos sean forzados por el otro y que las ignorancias de éste sean simuladas. El conjunto sería un juego –o un no juego- del tipo descrito al principio. Es posible también que los dos estén convencidos de que controlan el aprendizaje del otro y de que es éste un no juego de los que a ellos les gustan.

Tomado de Martin Van Venn, A Theory of Maims, Amsterdam, Nude, 2009.

domingo, agosto 02, 2009

A pasa al límite (para una teoría de las teorías veraniegas)

A muchas veces quiere que B juegue con él, y que le gane una vez más. No puede creer que unas reglas desconocidas para él y que B conoce determinen el resultado una y otra vez: “yo no soy una marioneta”, se dice como si eso significase haber visitado el último rincón del universo y estar al tanto de todo. Además, si A aceptase que al menos una región de su pensamiento está vacía, que viene puramente determinada por su ignorancia de las reglas, sospecharía de todo el resto de su pensamiento y su misma sospecha habitaría otra de esas regiones mecánicas, inescapables, escapables, lo que usted quiera.

Tomado de Martin Van Venn, A Theory of Maims, Amsterdam, Nude, 2009.

sábado, agosto 01, 2009

Gramaticalmente tuyo (para una teoría de las teorías veraniegas)

El sujeto A se ha vuelto previsible para el sujeto B. Antes su relación era una gramática con dos pivotes, pero ahora B gana siempre. Sin embargo, B sigue interrogando a A. El amo, que precisa del esclavo.

Tomado de Martin Van Venn, A Theory of Maims, Amsterdam, Nude, 2009.

viernes, julio 31, 2009

Verosimilitud en primera persona (para una teoría de las teorías veraniegas)

Entre los planteamientos más absurdos de los registrados se encuentra el de "¿Cómo de probable o improbable es, o ha sido, mi vida?" Dada la vida, o lo que llevamos de ella, la cuestión ni es lícito plantearla.
Sin embargo, tomado cada relato en sí mismo, la serie de causas y consecuencias, con sus tenues y nunca extricados laberintos, pueden ser capaces de hacernos olvidar que podían haber sido muchos y muchos otros los hechos de nuestra vida (de la vida de ese otro) en concelebración de nuestra insignificancia habitual.
Así, el que quiere destacar la improbabilidad de una historia cree que con consignar todas las posibles, le basta para destacar aquélla, olvidando de paso que esa historia ha sucedido. El expediente suele aplicarse al universo mundo y, como es sabido, el rebote lo que hace es pasar a hablar de múltiples historias y universos.
Sin embargo, y como también es sabido, el intento era el de añadir otro protagonista a la historia, protagonista del que ya se ha dicho casi todo, que se entretiene con estas cosas por bueno o por malo, que nos crea o que nos crea a nosotros y a otros muchos muchos con sus muchos muchos universos. Que se aburre. O que antes de crearnos no tenía tiempo para aburrirse.
Naturalmente, existe también la tentación de descubrir en nuestras pequeñas contingencias su mirada atenta y su cuidado, lo que nos excusa de esta humildad de la contingencia y nos ahorra de paso toda la teoría de las probabilidades. Y más, lo malo del principio antrópico y sus amenas variantes es que nuestra soberbia nos llega para comentar: “que esto es así, ya lo sabía yo con sólo ver lo que ha sido mi vida”, comentario que, bien mirado, refuta el principio y todos sus corolarios adventicios.

jueves, julio 30, 2009

Verosimilitud recibida (para una teoría de las teorías veraniegas)

La idea de verosimilitud está mal construida, y lo está hasta el colapso, que –en el caso de las ideas– no hace demasiado ruido. Porque, por inverosímil que nos resulte una ficción, siempre habrá una verdad buenamente comprobada que la supere en inverosimilitud.
El recurso más habitual es el adjudicar la verosimilitud a propiedades sintácticas o semánticas pero locales; naturalmente, tal expediente explicaría el voto popular de verosimilitud, pero nos corrobora también que la verosimilitud es cualquier cosa menos eso, porque es cambiante y muta en un juego sin fronteras. No como la verdad y sus esfinges areniscas.
Ahora bien, es también muy posible que la de verdad sea idea sujeta a mudanza, y que así lo sean cada una de las verdades que, con sus visitas inverosímiles, nos convencen de su eternidad y contundencia. Con lo que la verosimilitud es verosimilitud.

miércoles, julio 29, 2009

El saber y sus lugares ocupados (para una teoría de las teorías veraniegas)

El país, julio de 2009, páginas 28 y 29, “La conspiración fascina a muchos”, sobre los creyentes y la creencia en conspiraciones. Un ladillo señala que “El creyente en las tramas es un tipo informado y muy preocupado”.
Seguramente, no siempre es cierto, pero es bastante cierto. Como lo es que la mayoría de las teorías conspiratorias son falsas sin más, pero alimentadas por una yuxtaposición de verdades parciales que el creyente informado exhibe y repite hasta el agotamiento de su interlocutor, quien disfrazará su ompotencia, según los casos, de reluctancia, de rendición o de ambas cosas.
Subjetiva, subjectualmente, admiraría la información acopiada y el esfuerzo consiguiente. Pero este esfuerzo puede ser el de la lectura repetida e insistente de repeticiones de la insistente teoría de la conspiración con alegres variantes, retiradas tácticas y ofensivas del t´êt cuando menos se espera. Y estas lecturas entusiásticas se hacen a favor de un bien conocido sesgo humano, el que lleva a confundir verosimilitud recibida con probabilidad, a favor de la primera y en volandas de la inadvertencia de que no hay nada menos verdadero que aquello où tout se tient.

martes, julio 28, 2009

Más sobre islas (para una teoría de las teorías veraniegas)

Las verdades aisladas han de ser apariencia, sospechamos, pero son también un contramodelo o una imposibilidad que nos habla de cómo realmente se desenvuelven las verdades ciudadanas y bien relacionadas con sus pares.
Fourier, en el escrito que comentamos*, parece adjudicar a la génesis un corte radical entre la verdad incipiente y su "contexto de descubrimiento", por decirlo con la expresión famosa. Y en atendible simetría, una selva continua, aunque con sus dosis de heterogeneidad, a la estructura. De una u otra manera, puestas asi las cosas o justo al contrario, Fourier cree que la verdad y sus avatares (teoremas, corolarios, dataciones indiscutibles) son una realidad, están ahí y actúan por medio de sus agentes más o menos secretos, pero una realidad diferente de todas las demás. Es posible que si somos agentes de la verdad (ya seamos agentes no demasiado leales) nos convirtamos en entes radicalmente diferentes a esta piedra, esta silla, las gafas de sol, que yo pensaba, la verdad, que también eran verdad.

Jean Claude Baignoire, Être sans fenêtres, Aulnay-sous-Bois, Aliso, 1987.

* NOTA: Baignoire se refiere al texto de Fourier que recogíamos ayer. Sorprende que lo hiciera tantos años antes de la publicación de 2008 que se presenta como la primera. No hemos hallado todavía una edición anterior o una obra de características similares publicada por Fourier antes de 1983.

lunes, julio 27, 2009

Teoremas islas (para una teoría de las teorías veraniegas)

¿Existen teoremas aislados y tal vez volcánicos y solos en medio de océanos de verdades tan particulares como triviales y desonocidas? O el serlo, ¿ya nos habla de los trazos inquebrantables del albatros y de las rutas que contrapuntean constelaciones en las aguas?
Sin embargo, la génesis contiene teoremas islas y productivos, cratones del futuro mundo; lo que es la estructura es el horror vacui. Y por la estructura y sus filamentos selváticos caemos en la superstición de que todo es uno.

Jean Paul Fourier, Structure et gènese de la jeunesse du monde, Saint Émilion, Éditions Monolithe, 2008.

domingo, julio 26, 2009

Ficción indexada (para una teoría de las teorías veraniegas)

Ficción la hay controlada y descontrolada y resulta siempre de operaciones que algún artesano realiza sobre materiales heterogéneos y más bien dudosos: y a ese resultado acompañan los tales y mismos materiales, que siguen con su existencia, bien morteciona, bien de gran efecto ideológico.
También hay artesanos controlados, sobre los que los materiales ejercen sus determinaciones con la constancia que corresponde a la mandíbula de una oruga sobre una hoja. Éstos son los más.
En cualquier caso, subrayar que toda ficción viene acompañada de sus correspondientes factores de producción, entre ellos algunos inadvertidos hasta la última lectura, nos evita algunos de los misticismos y desmayos tan propios de algunos teóricos a la ultravioleta.

Tomado de Xan das Bolas, O misterio do meu pai, Lugo, Libros tudescos y tudenses, 2009.