miércoles, octubre 17, 2007

Extensiones

Este mediodía, durante un segundo menos unas décimas, he dudado acerca de cuál era el minuendo y cuál el sustraendo. En las escuelas, las operaciones aritméticas se amplían por el colosal procedimiento de cambiar el nombre de las cosas. En el curso anterior, se dedicaban a las sumas y restas. En este a las adiciones y sustracciones.
La resta es la operación de la asimetría hasta que se explica como la suma del opuesto y ya no hay minuendo ni sustraendo. Concedamos que una simetría ganada es la única manera de incrementar el conocimiento. Y concedamos, no obstante, que en las operaciones reales sí que se decrementa en algo la magnitud de otro algo. Lo cual no quiere decir que la asimetría de esa operación real deba trasladarse también a una terminología más elevada.
Dos maneras hay, en efecto, de extender las cosas: la verbosa y la conceptual. Quiero decir que los conceptos de la primera, que los tiene, son connotativos, ociosos y apenas recuperables por la historia, la contabilidad o quizá las implementaciones informáticas. Eso sí, deben de hacer enormemente feliz al magisterio español.

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