domingo, febrero 17, 2008

Cocteleras

La suerte de esa disciplina llamada teoría literaria nos muestra su falta de definición, su cercanía –por su tendencia a la autodisolución– a su propio objeto: vemos cómo puede reunirse con heteróclitas ideas y hacerse feminista, gay, ecologista…
Pero, los estudios literarios conservan dominios (quizá reductos) plenamente racionales y hasta científicos. Lo que probaría esta situación es que su intersección con la filosofía es notable. Sobre todo y cada vez más, con la mala filosofía.

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