domingo, junio 11, 2006

Inscripcionalismo

La playa y su filosofía inscripcionalista; la arena muy húmeda, deleitable con los dedos de los pies. Así, la prueba de la eternidad pasada la hora de la siesta o casi cuando el aire cambia es lo poco que dura nuestra escritura al barrer de las olas. Las horas se suceden con el ritmo desigual del agua y su vocación es convencernos de un retorno. Los verbos se aclimatan al sol vigilante o esperan a la luna llena y su estela en escuadra. De Algeciras a Estambul.

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