sábado, junio 24, 2006

Nempe

Aunque el diccionario escolar aportaba soluciones que hacían más con la fraseología a la que veníamos acostumbrados, el glosario de la gramática o método ofrecía un “a saber” que habíamos concluido que era una simple burla de nuestros esfuerzos infructuosos (por lo que la común y visitada indiferencia era una actitud o respuesta más económica) o, en el mejor de los casos, quizá una descripción de nuestros habituales estupor y perplejidad ante la traducción latina.
Muchos años después, constato que yo no he logrado aprender latín, declaración subalterna de la que constata que nada o muy poco he logrado aprender. Por eso mismo, en esta tarde de lluvia apesadumbrada doy en recordar un fragmento de Cecil Prohl que debe de tener que ver con esto y que encuentro subrayado no sé de qué mano ni con que intención:

”Por eso es lícito reírse de los psicólogos y de quienes intentan dar reglas. Aprendemos por la repetición y la costumbre opaca, más efectiva que el principio o la ley comprimidos en un simple lema que da la sensación de haber sido extraído de un reloj de sol. Un día nos sorprende nuestra pericia, que ha llegado no sabemos de dónde ni por qué caminos."
Cecil Prohl, Beiträge zu einer wissenchaftlichen Kritik, Münster, 1974.

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